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La gran racha de triunfos y logros que durante toda su vida ha rodeado a Silvia Pinal no la ha salvado de vivir momentos dolorosos en su vida personal. Sus romances han sido ese talón de Aquiles, pues a pesar de ser una mujer bella y famosa, los hombres que pasaron por su vida no fueron los príncipes azules que ella hubiera querido, por el contrario, la llevaron a vivir constantes episodios de celos, infidelidades y violencia familiar.

El primer amor de su vida duró sólo 20 días y fue el actor Manolo Fábregas, quien era mucho más grande que ella y eso provocó su rápida desilusión, antes de haberse enterado que estaba calvo y utilizaba peluquín.

A los 14 años Silvia vio por primera vez a Rafael Banquells, actor y director de quien se prendó y con quien por capricho a los 16 años llegó al matrimonio (1947-1952). Pero al estricto director con quien procreó a su primera hija, Silvia Pasquel, no tardó en salirle el carácter y terminó con la libertad de Silvia Pinal.

Ella era la que se encargaba de los gastos de la casa, pero no la dejaba volar artísticamente, entonces vino el divorcio. Emilio Azcárraga Milmo fue otro de sus idilios, pero el padre de él, Emilio Azcárraga Vidaurreta, hizo todo por separarlos, incluso enviar a su hijo a estudiar al extranjero y organizar su boda con otra mujer, pues consideraba a Silvia una frivolidad.

El mueblero Gustavo Alatriste, con quien procreó a su segunda hija, Viridiana, (1961-1967) fue otra relación en su vida, pero la infidelidad era una constante en el empresario y el divorcio fue el siguiente paso.

Pero es quizá la relación que sostuvo con el baladista Enrique Guzmán (1967-1976), con quien tuvo a sus hijos Alejandra y Luis Enrique, la más tormentosa. El resultado fueron los celos y discusiones constantes entre la pareja que llegaron inclusive a los golpes. Silvia Pinal prefirió separarse del famoso rocanrolero para evitar una mayor tragedia, pues alguna vez Guzmán inclusive le sacó una pistola.

El último matrimonio de Silvia Pinal fue con el político Tulio Hernández (1982-1995), el responsable de introducir a la actriz también en la política, pero quien en el mejor momento sufrió un grave accidente que no sólo lo dejó varios días inconsciente en un hospital, también le trajo secuelas motoras y en el habla que cambiaron su carácter. Paulatinamente el amor entre la pareja se fue extinguiendo hasta que llegó la separación.